Asistencia de líderes religiosos es controlada por pandillas en El Salvador

En El Salvador, las medidas de aislamiento no sólo las impone el gobierno. En zonas con poca o escaza presencia estatal, el control ejercido por grupos criminales se ha adaptado y fortalecido en el contexto del COVID-19.

Aunque ya desde antes las pandillas, como la MS-13, imponían toques de queda; ahora esta y otras medidas se han acentuado con el fin de evitar la propagación del virus entre las comunidades que viven bajo el control de estos grupos.

En medio de esta situación, los grupos o líderes religiosos que han optado por atender a los más necesitados y brindar ayuda humanitaria, tal como el reparto de víveres, sólo pueden hacerlo si cuentan con la autorización o conocimiento de las pandillas que ejercen el gobierno de facto en la zona.

Si bien las autoridades de El Salvador han puesto en marcha el Plan de Control Territorial como estrategia de seguridad,  aun no es clara la efectividad de sus resultados. Por otro lado, tomando en cuenta la atención del gobierno en el control de la pandemia, muchas areas continúan sometidas a las maras, incluyendo comunidades y líderes religiosos cuya labor muchas veces depende exclusivamente del consentimiento de las pandillas.

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