Atentado contra la Catedral de Managua

Claudia Carrión, pasante del Observatorio comparte un breve comentario sobre los ultimos sucesos en contra de la Iglesia Católica en Nicaragua:

«El pasado viernes 31 de julio, un desconocido lanzó una bomba molotov en la Capilla de la Sangre de Cristo de la Catedral Metropolitana ubicada en en Managua – Nicaragua, causando graves daños a la imagen de la Sangre de Cristo y al Santísimo. La imagen de la Sangre de Cristo es uno de los símbolos más importantes de la religiosidad nacional, pues permaneció en el lugar por casi 382 años.

Aunque el gobierno y la policía nacional han generado la teoría que el incendio fue causado por una veladora en contacto con alcohol, dicha teoría pierde sentido a la luz de las evidencias que prueban la presencia de un hombre que arrojó una bomba en la capilla, pues se trataba de un ambiente seguro contra incendios, en los que no había veladoras.

En el contexto nacional, las relaciones entre la Iglesia católica y Ortega se mantienen tensas en Nicaragua desde 2018, cuando la mayoría de sacerdotes arriesgaron sus vidas para salvar las de miles de personas que participaban en manifestaciones antigubernamentales y que fueron controladas con ataques armados que dejaron cientos de muertos, presos y desaparecidos. Sin embargo, las diferencias entre la Iglesia católica y Ortega datan de mucho antes, pues incluso en 1983, bajo el primer mandato de Ortega, cuando San Juan Pablo II visitó el país por primera vez, recibió fuertes insultos por parte de las denominadas “turbas sandinistas”.

Este último ataque se suma a otros actos de vandalismo que en los últimos días se han realizado contra templos católicos importantes en otras ciudades del país. Estos hechos representan una clara persecución contra la Iglesia católica, sus líderes y la feligresía, atentando contra la libertad religiosa en los términos establecidos por la Constitución y las obligaciones internacionales contraídas por el Estado de Nicaragua.

La finalidad de este tipo de ataques parece estar ligada a un objetivo de intimidación y silenciamiento, pues miembros afines al partido y/o grupos paramilitares han proferido amenazas respecto a la posibilidad de atacar más iglesias si líderes religiosos católicos siguen representado un obstáculo para el gobierno, continúan demandado que las autoridades actúen con mayor eficacia en el manejo de la pandemia o denuncien la violación de derechos humanos en el país.

Tras el ataque, la  Arquidiócesis de Managua señaló que este suceso representaba uno de los tantos actos que reflejan el odio a la Iglesia católica y su labor evangelizadora. Desde la propia Curia romana, el Papa Francisco también se ha pronunciado al respecto, considerando que se trata de “un acto de vandalismo muy grave y que enciende muchos focos de alarma”. Por su parte, el Cardenal de Nicaragua, Leopoldo Brenes, ha calificado estos actos como “salvajes y terroristas”, enfatizando que: “Nos perseguirán, nos calumniarán, pero ese no es el fin, no será el fin».

Por otro lado, este impactante hecho ha generado sentimientos de solidaridad no solo de la sociedad civil, sino también líderes religiosos no católicos quienes han manifestado un claro rechazo a lo sucedido. En ese sentido, incluso la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, calificó estos ataques a templos católicos como algo «indignante e inaceptable».

 De acuerdo a lo descrito, este tipo de actos intimidatorios y de presión, aunque no son aislados en un contexto como el de Nicaragua, sí acrecientan la preocupación respecto a la represión sistemática a la que está sometida la Iglesia del país, como cuerpo institucional que en base a la doctrina de fe que representa, procura socorrer a los más necesitados, incluso si esto significa no alinearse a los intereses del régimen imperante en el país y que desde hace algunos años, la coloca en una situación de vulnerabilidad especial.»

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

El Observatorio de Libertad Religiosa en América Latina es un programa de la Fundación Plataforma para la Transformación Social, una organización sin fines de lucro registrada en Voorburg, Países Bajos, bajo el No. 50264249 en la Cámara de Comercio.

Derechos © 2018 - Fundación Plataforma para la Transformación Social

  • Medium
  • YouTube
  • Whatsapp
  • Facebook