La transgresión de la memoria de los muertos en México

En esta oportunidad, Daniel Stefano Salazar Urbina analiza la figura de la memoria de los muertos en México y su relación con el derecho a la libertad religiosa:

«Como sabemos, el respeto a la memoria de los muertos, que se traduce en la protección de la integridad de los cadáveres, la proscripción de exhumaciones indebidas, etc., se instituye como una de las facetas esenciales que denota la relevancia del derecho a la libertad religiosa a nivel global.

Precisamente, los diversos Estados que componen a México en su calidad de país federal han estructurado un grado de resguardo a los aspectos antes citados.

Por citar algunos ejemplos, tenemos al artículo 208° del código penal de la Ciudad de México (se sanciona el profanar un sepulcro con fines de mutilación), el artículo 325° del código penal de Durango (exhumar un cadáver con fines que atenten contra la memoria del muerto), el artículo 244° del código penal de Hidalgo (exhumar o hacer uso indebido de un cadáver o restos humanos), entre otros.

Como puede verse, no se encuentra en discusión que las vulneraciones descritas y sancionadas por el marco normativo expuesto se orientan a salvaguardar la memoria del individuo fallecido. El debate, en todo caso, se concentra en determinar si la afección puede alcanzar a los familiares del fallecido.

Sobre el particular, es de tener en cuenta que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos – CIDH, estipuló en un reciente pronunciamiento que es una obligación de elevada urgencia que los Estados adopten los mecanismos necesarios que faculten la identificación de las personas fallecidas y la trazabilidad de los cuerpos, además de garantizar el curso de una investigación sobre la ilicitud que pudiera caracterizar a tales fenecimientos, en aras de resguardar el derecho a la verdad, justicia y reparación de sus familiares.

En adición, sin perjuicio de existir un debate doctrinal y jurisprudencial en torno a la adopción de una teoría sobre las semi-personas o la personalidad residual sobre la naturaleza jurídica de los cadáveres, lo cierto es que la protección de la memoria del fallecido no recae meramente en un respeto póstumo al mismo, sino, además, ello alcanza a sus parientes vivos y la sociedad en general.

Por todo lo anteriormente expuesto, consideramos que el resguardo a la memoria de los muertos no sólo alcanza al honor de quien fuera persona alguna vez, sino además, a la familia, sobretodo porque los obstáculos para que los familiares puedan despedir a sus parientes de conformidad con sus propias creencias, ritos y costumbre impacta la libertad de conciencia y religión y constituyen obstáculos a la cosmovisión y religiosidad de los integrantes.

Cabe precisar, que ello no sólo debe comprenderse y aplicarse en México (al margen de haberlo tomado como muestra para ejemplificar el tema) sino también en todos los países de la colectividad internacional.»

[1] Mendoza. (2013). Apuntes sobre la naturaleza jurídica del cadáver: Análisis de las diversas teorías y la posición que asume el ordenamiento jurídico peruano frente a estas. Foro jurídico, 12, pp.51-61.

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