Líderes religiosos continúan siendo víctimas de grupos criminales

En las últimas semanas, líderes religiosos en la región se convirtieron en víctimas de grupos criminales.

En Argentina, el pastor Eduardo Transante, ex-concejal de la ciudad de Rosario fue asesinado por sicarios al interior de su domicilio. Se conoce la labor y constantes demandas del pastor para erradicar la violencia en la comunidad.

Por su parte, en El Salvador, el sacerdote Ricardo Antonio Cortéz fue encontrado asesinado en una carretera  del municipio de Tecoluca, San Vicente.

Grupos al margen de la ley reconocen que la doctrina o teología de algunos grupos religiosos no es compatible con la ideología criminal, en ese sentido, la influencia de estos grupos en los miembros de la comunidad o incluso entre los miembros de las mismas organizaciones criminales representa una amenaza que debe ser controlada o erradicada. En ese sentido, líderes religiosos que denuncian la violencia se convierten en blanco de represalias.

De igual manera, debido al aumento de crímenes contra la propiedad y otros delitos «callejeros» como resultado de la crisis económica, los robos a templos de culto también se han convertido en un escenario de riesgo y vulnerabilidad para los líderes religiosos que los resguardan.

Aun cuando las solicitudes de protección o seguimiento a estos delitos se presentan ante las autoridades, dificilmente son gestionados con éxito en medio de la coyuntura actual.

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