Nueva composición de la Asamblea Legislativa en el Salvador. Iglesias fueron observadoras del proceso electoral

El pasado 28 de febrero se llevó a cabo en el Salvador la elección de 84 diputados de la Asamblea Legislativa, 262 consejos municipales y 20 representantes del Parlamento Centroamericano.

Si bien el escrutinio de los votos realizados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) no estuvo exento de impases, el resultado final arrojó que la próxima Asamblea Legislativa tendría alrededor de 61 diputados, conformado por 55 afiliados al partido oficialista Nuevas Ideas y 6 miembros afiliados al partido aliado Gran Alianza por la Unidad Nacional.

Estos resultados, que en la práctica significan una mayoría calificada en el congreso, se traducen en un amplio respaldo legislativo para la agenda del presidente Nayib Bukele, la posibilidad del presidente de nombrar un tercio de los magistrados para la Corte Suprema de Justicia, para el Tribunal Supremo Electoral, el fiscal general, el fiscal de la defensa de derechos humanos, entre otros.

Hasta hace unos meses, con el parlamento constituido por una mayoría opositora, la actitud desafiante e impositiva del presidente Nayib Bukele ha sido señalado por diversos sectores como indicios de autoritarismo. Ahora que goza con el control del parlamento parece inevitable un mayor seguimiento y monitoreo a  su gestión.

Como en toda sociedad democrática, este seguimiento es realizado por actores estatales y no estatales, incluyendo a lo grupos religiosos salvadoreños. Es indiscutible el rol que estos grupos tienen en el país, no sólo por la guía y acompañamiento espiritual propio de su labor, sino también por su activa participación en asuntos de interés social.

En estas últimas elecciones, además de los pronunciamientos y llamados por algunos líderes religiosos a unas elecciones transparentes y a la responsabilidad de voto de cada ciudadano, representantes del Foro Ecuménico del Consejo Latinoamericano de Iglesias participaron como observadores del proceso electoral.

Hamid Daza, estudiante de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Manizales y pasante de OLIRE comenta al respecto: «Las iglesias históricas salvadoreñas unieron esfuerzos para ser observadoras del proceso electoral que se dio en el país. Este grupo de iglesias estuvo conformado por las iglesias Anglicana, Reformada Calvinista, Bautista Emanuel y la iglesia Luterana Salvadoreña, las cuales tenían la tarea de supervisar las elecciones y verificar el cumplimiento de los lineamientos establecidos en la legislación del país.

Pensamos que el hecho de incorporar estos grupos en el proceso electoral es un gran paso en la medida de reconocer a las organizaciones religiosas como garantes de los procesos de gran impacto en el país. Esto no quiere decir que hay una incidencia política mayor de estos grupos, pero sí es un indicador de que por su relevancia social e histórica, pueden ser tomados en cuenta para resguardar los derechos civiles y políticos de la población.»

El Observatorio de Libertad Religiosa en América Latina es un programa de la Fundación Plataforma para la Transformación Social, una organización sin fines de lucro registrada en Voorburg, Países Bajos, bajo el No. 50264249 en la Cámara de Comercio.

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