Residencias de sacerdotes canceladas en Nicaragua

Desde septiembre de 2020, el gobierno de Nicaragua ha estado presionando a sacerdotes, cancelando sus residencias y/o impidiéndoles regresar al país.

El sacerdote franciscano José Lemus Aguilar, párroco de la Iglesia Inmaculado Corazón de María, de la diócesis de Matagalpa, viajó a El Salvador, sin embargo, en febrero no pudo regresar a Nicaragua. En enero, a Fray Santos Fabían Mejía tampoco se le permitió ingresar al país después de visitar su congregación en El Salvador. Según las autoridades migratorias, ambos tenían restricciones de reingreso al país, aseguran que uno de ellos no era “apto” para estar en el país y el otro se había “metido en política”.

Hace apenas unos meses, las autoridades nicaragüenses cancelaron la residencia permanente del padre Luis Alirio Carrillo, un sacerdote católico de origen colombiano de 45 años. Según él, el gobierno lo hizo sin previo aviso ni sin explicar los motivos de la cancelación. Carrillo, cuyo permiso de residencia en el país estuvo vigente hasta el 2022, ha salido de Nicaragua junto a su obispo debido a la incertidumbre que genera su estatus migratorio.

El sacerdote realizó labor pastoral en Nicaragua durante más de 10 años. Afirma que la cancelación de su residencia está motivada por factores discriminatorios. Considera que su predicación incomoda al gobierno del presidente Ortega y por eso lo están atacando.

Las autoridades migratorias también cancelaron la residencia del padre Julio Melgar, de 59 años y con 40 años de labor misionera en Nicaragua. Aunque su permiso de residencia se extendió hasta febrero, su estadía en el país es incierta.

La Dirección General de Migración y Extranjería no ha respondido preguntas sobre por qué se cancelaron las residencias. El abogado, exsacerdote católico y exdiplomático Edgar Parrales cree que las críticas del gobierno a la predicación de algunos sacerdotes pueden estar sujetas a una interpretación subjetiva por parte del gobierno, lo que ha motivado la cancelación de sus residencias.

La Iglesia Católica en Nicaragua ha enfrentado varios hostigamientos por parte de actores estatales en los últimos años. La relación entre el estado y la iglesia se ha vuelto más tensa después de las protestas nacionales en abril de 2018. Durante este estallido, la Iglesia Católica desempeñó un papel protector, defensor de los derechos humanos y por tanto contraria a la postura del régimen, lo que le ha valido el convertirse blanco de represalias.

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