Violencia e inseguridad en Haití: Líderes religiosos asesinados y secuestrados

En Haití, uno de los países con menor índice de desarrollo humano, la permanente inestabilidad institucional, escándalos de corrupción, malversación de fondos e ineficiente política económica ha desatado el aumento de la pobreza, el sobreendeudamiento gubernamental, así como el hartazgo generalizado, traducido en intensas y violentas protestas sociales. Esto, aunado a una particular exposición a catástrofes naturales hace de su población una de las más vulnerables en la región y más dependiente de la asistencia y cooperación internacional.

Adicional a ello, se ha percibido el incremento desmedido de la violencia e inseguridad. En marzo 2021, el Consejo de Seguridad enfatizó la necesidad de una respuesta inmediata y coordinada de las autoridades haitianas para demostrar su compromiso de abordar el deterioro de la situación de seguridad en Haití, incluidas las actividades delictivas relacionadas con pandillas, el aumento de secuestros, homicidios y violaciones.

Líderes religiosos se han visto inmersos en este clima de violencia. Entre los casos más recientes, podemos mencionar:

  • El asesinato de una pareja de pastores que regresaron de Florida a Haití en Noviembre 2020 para construir una iglesia y un orfanato.
  • El secuestro del pastor Elie Henry, presidente de la División Interamericana Adventista del Séptimo Día y su hija. La pandilla solicitó cinco millones de dólares por su rescate. Ambos fueron liberados luego del pago.
  • El secuestro del padre Ronald Sylvain, miembro de la Congregación del Inmaculado Corazón de María (CICM). La congregación no tenía la suma requerida para el rescate, no obstante, el pastor fue liberado.
  • El secuestro de la hermana Dachoune Sévère, religiosa de la Congregación de las Hermanitas de Santa Teresita del Niño Jesús. Fue sustraída de la residencia de su congregación y liberada días después.
  • El secuestro de cinco sacerdotes, dos monjas y tres laicos. Los secuestradores exigieron un rescate de un millón de dólares. A la fecha, sólo tres de los siete religiosos han sido liberados.

Las tasas de criminalidad son muy altas en las áreas urbanas debido en parte a la actividad de las pandillas. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha expresado su preocupación por que los secuestros, los ataques de bandas criminales contra barrios supuestamente rivales y la inseguridad generalizada han aumentado en Haití en un contexto de impunidad casi total. Las pandillas actúan bajo la aquiescencia de políticos y autoridades de las fuerzas de seguridad, para mantener el control y sostenerse en el poder.

Frente a este panorama, la Conferencia Episcopal de Haití ha denunciado una “dictadura de secuestros”. En reiteradas ocasiones ha solicitado acción por parte de las autoridades para controlar la ola de violencia en el país y para no perpetuar la inseguridad resultado de la corrupción.

Si bien el grado de inseguridad afecta a la población en general, estas acciones tienen un impacto especialmente negativo en las organizaciones de la sociedad civil, organizaciones confesionales y congregaciones religiosas.

Debido a las fuentes de financiamiento o a las relaciones que los grupos religiosos tienen con organismos de cooperación internacional, son percibidos por las pandillas como fuentes de grandes ingresos económicos y, por lo tanto, más susceptibles a secuestros por rescate.

Especialmente aquellas organizaciones religiosas dedicadas a la asistencia humanitaria difícilmente pueden realizar su labor sin ser monitoreados por las pandillas y correr también el riesgo de sufrir secuestros o robos.

Imagen: Prensa Latina

El Observatorio de Libertad Religiosa en América Latina es un programa de la Fundación Plataforma para la Transformación Social, una organización sin fines de lucro registrada en Voorburg, Países Bajos, bajo el No. 50264249 en la Cámara de Comercio.

Derechos © 2018 - Fundación Plataforma para la Transformación Social

  • Medium
  • YouTube
  • Whatsapp
  • Facebook